Vecinos denuncian que la remodelación ha incorporado numerosos escalones donde antes no los había, dificultando incluso que algunas personas puedan llegar hasta los nichos de sus familiares. Las denuncias han sido recogidas por Juna Andrés Gil y el PSOE de Tarifa
Las recientes obras realizadas en el cementerio de Facinas han generado malestar entre numerosos vecinos, especialmente entre las personas mayores y aquellas con movilidad reducida, que se encuentran ahora con mayores dificultades para acceder a determinadas zonas del recinto.
Según han trasladado decenas de usuarios, la remodelación ha dejado numerosos escalones en espacios donde anteriormente no existían, creando barreras que dificultan o incluso impiden el paso a algunas personas.
La consecuencia, según denuncian, es especialmente dolorosa: algunos vecinos mayores no han podido llegar hasta los nichos de sus seres queridos para depositar unas flores.
La denuncia pone el foco en la accesibilidad de una instalación pública que, con independencia de las obras de mejora que necesite, debe garantizar que todas las personas puedan desplazarse por sus instalaciones.
Cuestionan la accesibilidad de la remodelación
Los afectados consideran que ninguna actuación de remodelación de un espacio público debería traducirse en nuevas barreras para quienes tienen más dificultades de movilidad.
En este sentido, recuerdan que la Ley 8/2021, de 2 de junio, y el Real Decreto Legislativo 1/2013, de 29 de noviembre, establecen el marco legal de protección de los derechos de las personas con discapacidad y las condiciones básicas de accesibilidad y no discriminación.
Por ello, plantean varias preguntas sobre el resultado de la intervención: dónde se encuentra el itinerario accesible y qué alternativa tienen las personas que no pueden subir los nuevos escalones.
Los vecinos no cuestionan la necesidad de realizar obras en el cementerio, sino que consideran que el resultado debería haber contemplado las necesidades de las personas mayores y con movilidad reducida.
La reclamación es clara: revisar la actuación y eliminar las barreras que impiden a algunos vecinos acceder con normalidad a distintas zonas del cementerio.
Porque visitar a un familiar fallecido, llevarle unas flores o acercarse a su nicho no debería convertirse en una dificultad añadida por una obra pública.



