Las labores previas a la temporada de almadraba ya están en marcha en Tarifa. Los equipos trabajan en tierra en la puesta a punto de redes, boyas y anclas que, en las próximas semanas, serán trasladadas al mar dentro de la fase de calamento, el primer gran hito de la campaña del atún rojo. Foto archivo
La temporada de 2026 llega con un contexto favorable para el sector tras el incremento del 17% en la cuota de captura de atún rojo aprobado por la comisión internacional que regula esta pesquería en el Atlántico y el Mediterráneo. En el último reparto vigente, la almadraba de Tarifa contaba con 349 toneladas, dentro del límite global asignado a las almadrabas gaditanas.

Los trabajos en Tarifa comenzaron a mediados de febrero, en paralelo a los de Zahara de los Atunes. Estas tareas iniciales —conocidas tradicionalmente como calazón— consisten en revisar, reparar y preparar todos los enseres necesarios para el montaje del arte en el mar. Se trata de una fase clave que condiciona el desarrollo de la campaña.
Pese al tren de borrascas que ha afectado a la provincia de Cádiz en el arranque del año, el calendario de preparativos se está cumpliendo sin incidencias destacables en Tarifa. Una situación que contrasta con la de otras flotas, que sí han sufrido jornadas de inactividad por el mal tiempo.
Si no se producen contratiempos, será en abril cuando comiencen las esperadas ‘levantás’, el momento más emblemático de la almadraba, que se prolongará hasta junio. Durante esas semanas, Tarifa volverá a situarse como uno de los epicentros de la pesca tradicional del atún rojo, una actividad con fuerte impacto económico, laboral y turístico.
Un sector pendiente del futuro reparto
El aumento de cuota no solo mejora las perspectivas de la campaña actual, sino que abre el debate sobre el futuro reparto. Entre los posibles beneficiarios figuran la pesca artesanal, las flotas afectadas por el alga invasora y la histórica almadraba de Sancti Petri, cuyo regreso podría materializarse en 2027.
Recuerdo de la última campaña
La temporada anterior estuvo marcada por la incertidumbre derivada de la huelga de inspectores de pesca marítima, que obligó a retrasar las primeras levantás. Los profesionales reclamaban mejoras laborales y el reconocimiento de su actividad como profesión de riesgo, subrayando su papel esencial en el control de capturas, peso, sacrificio y documentación.
Con los preparativos ya en marcha, Tarifa encara ahora las semanas decisivas que preceden a una nueva campaña en la que el sector confía en consolidar la recuperación del atún rojo y reforzar la actividad ligada a la almadraba.


