AGADEN Ecologistas en Acción ha mostrado su preocupación tras el anuncio municipal de un “plan de choque” destinado a agilizar la tramitación de expedientes urbanísticos en Tarifa. La organización considera que el debate no debería centrarse únicamente en acelerar procedimientos administrativos, sino en definir qué modelo urbanístico necesita realmente el municipio y si las administraciones cuentan con capacidad suficiente para gestionar de forma sostenible el crecimiento previsto para los próximos años.
Según expone el colectivo ecologista, Tarifa arrastra importantes carencias en infraestructuras, movilidad, abastecimiento de agua, saneamiento, mantenimiento de urbanizaciones, dotaciones públicas y conservación de espacios naturales. A ello se suma, afirman, una creciente presión urbanística vinculada a nuevos desarrollos residenciales, turísticos y terciarios que se están impulsando mediante modificaciones puntuales y planes parciales, sin una revisión global del planeamiento municipal.
AGADEN sostiene que la prioridad debería ser la revisión del actual Plan General de Ordenación Urbana (PGOU), al que considera desfasado respecto a la realidad territorial, social, económica y ambiental del municipio. La entidad defiende que el urbanismo no puede seguir desarrollándose a través de actuaciones aisladas o modificaciones parciales, sino mediante una estrategia conjunta que analice la capacidad de carga del territorio, la disponibilidad de recursos hídricos, la movilidad, las necesidades reales de vivienda y el impacto acumulado de los distintos proyectos previstos.
Otro de los aspectos que preocupa a la organización es la posibilidad de que las medidas de agilización administrativa desemboquen en fórmulas de externalización de funciones públicas. En este sentido, advierte sobre experiencias desarrolladas en otros municipios donde parte de la gestión urbanística ha sido encomendada a empresas externas para acelerar la resolución de expedientes. AGADEN considera que la gestión urbanística debe permanecer bajo el control efectivo de la administración pública y de sus técnicos y funcionarios, garantizando la independencia de criterio, la transparencia y la defensa del interés general.
La organización también critica que numerosos desarrollos urbanísticos continúen prestando una atención insuficiente a cuestiones relacionadas con la adaptación al cambio climático. Entre ellas cita la preservación e incremento del arbolado urbano, la creación de infraestructuras verdes conectadas, la permeabilización de los suelos, la reducción de superficies impermeables, la mitigación del efecto isla de calor o la gestión sostenible del agua. A juicio del colectivo, estos aspectos siguen ocupando un papel secundario frente a los parámetros estrictamente edificatorios.
Para AGADEN, la adaptación climática debe convertirse en uno de los ejes centrales de cualquier política urbanística municipal y no limitarse a un requisito formal dentro de los procedimientos ambientales. Por ello, reclama que cualquier refuerzo del Área de Urbanismo esté orientado principalmente a fortalecer los servicios públicos municipales, mejorar la planificación territorial, aumentar la transparencia y garantizar una protección efectiva de los recursos naturales y del medio ambiente.
El colectivo concluye que la agilidad administrativa es necesaria, pero advierte de que una administración más rápida no siempre implica una mejor administración. En su opinión, la verdadera prioridad debe ser construir una planificación rigurosa, participativa y sostenible que permita responder a las necesidades de vivienda y desarrollo económico sin comprometer los valores ambientales, paisajísticos y territoriales que constituyen uno de los principales patrimonios de Tarifa.



