Una encuesta de POLITICO, coincidiendo con el lanzamiento de su edición española, revela la preocupación ciudadana por las tensiones en torno a Ceuta y Melilla. El 75% de los consultados considera que Marruecos representa una amenaza real para la integridad territorial de España.
Más de la mitad de los españoles considera probable que las tensiones entre España y Marruecos puedan desembocar en un conflicto armado durante la próxima década. Así lo refleja una encuesta publicada por el medio europeo POLITICO, que sitúa en el 58% el porcentaje de ciudadanos que ve posible una guerra entre ambos países en los próximos diez años.
El sondeo, elaborado por la consultora independiente PF Global durante el mes de septiembre y difundido con motivo del lanzamiento de la edición española del medio, refleja la preocupación existente en la sociedad española por las relaciones con el país vecino, especialmente en lo relativo a la soberanía de Ceuta y Melilla.
La encuesta también revela que tres de cada cuatro españoles consideran que Marruecos supone una amenaza real para la integridad territorial de España, mientras que más del 80% le atribuye un riesgo moderado o significativo para la seguridad nacional.
Los jóvenes, los más preocupados por un posible conflicto
La percepción del riesgo varía según la edad de los encuestados. Entre los jóvenes de 18 a 24 años, el porcentaje que considera probable un conflicto armado durante la próxima década alcanza el 75%. Entre los mayores de 65 años, la cifra desciende al 47%.
La preocupación también atraviesa las distintas sensibilidades políticas, aunque con diferencias significativas. Más de tres cuartas partes de los votantes de Vox y el 68% de los simpatizantes del Partido Popular consideran probable un enfrentamiento militar durante los próximos diez años.
Entre los votantes socialistas, cerca de dos tercios consideran que Marruecos representa una amenaza real para España, aunque la opinión sobre la posibilidad de una guerra está más dividida entre los propios encuestados.
Ceuta y Melilla, en el centro de la preocupación
El debate sobre la soberanía de las dos ciudades autónomas constituye uno de los principales elementos de inquietud que recoge el estudio.
La encuesta se ha realizado después de la crisis migratoria registrada en Ceuta durante el verano, cuando más de 70.000 personas llegaron a territorio español en un episodio que reavivó las tensiones políticas y diplomáticas entre Madrid y Rabat.
La gestión de aquella crisis y el papel de las autoridades marroquíes han generado controversia política. Mientras dirigentes de la oposición han acusado a Marruecos de estar detrás de los acontecimientos, el Gobierno de Pedro Sánchez ha rechazado atribuir directamente la operación al Estado marroquí.
El sondeo refleja hasta qué punto estos acontecimientos han influido en la percepción ciudadana de las relaciones bilaterales.
Pese a la preocupación por un posible conflicto, aproximadamente dos tercios de los encuestados esperan que Ceuta y Melilla continúen bajo soberanía española dentro de veinte años. No obstante, un 17% considera posible que España pierda el control de una o ambas ciudades durante ese periodo.
Una percepción de riesgo que no equivale a una predicción de guerra
Los resultados dibujan un escenario de preocupación social por la seguridad y las relaciones con Marruecos, pero conviene distinguir entre la percepción de los ciudadanos y la existencia de una amenaza militar confirmada.
Que un 58% de los encuestados considere probable un conflicto armado no significa que exista una previsión oficial de guerra ni que esta vaya a producirse. Se trata de una encuesta de opinión que mide cómo interpreta la población la evolución de las relaciones entre ambos países.
En un contexto marcado por las tensiones migratorias, la defensa de la soberanía territorial y los desacuerdos diplomáticos, el estudio sitúa las relaciones con Marruecos entre las principales preocupaciones de una parte importante de la sociedad española.
La proximidad geográfica entre ambos países y la importancia estratégica del Estrecho de Gibraltar añaden especial relevancia a un debate que afecta directamente al entorno del Campo de Gibraltar y a las conexiones entre Europa y el norte de África.



