La ausencia de socorristas en las playas de Tarifa vuelve a desatar críticas en pleno verano: «¿Hay que esperar a que pase una desgracia?» Foto archivo
La falta de lógica de un problema que se repite año tras año reabre el debate sobre la seguridad en las playas tarifeñas en plena ola de calor y con miles de usuarios disfrutando del litoral.Uno de los principales motores turísticos del municipio y consideradas su auténtica «joya de la corona», vuelven a estar en el centro de la polémica por seguridad, la ausencia del servicio de socorrismo cuando el verano ya ha comenzado y las altas temperaturas están llenando de bañistas el litoral, no tiene sentido.
La situación ha provocado numerosas críticas en redes sociales, donde vecinos muestran su preocupación por una circunstancia que, lejos de ser excepcional, se repite prácticamente cada temporada estival. Todo ello mientras las torres de vigilancia siquiera se encuentran instaladas en las playas.
Uno de los comentarios que mejor resume el sentir de muchos ciudadanos dice textualmente:
«GRACIAS a esos socorristas por salvarle la vida a ese joven. Pero y si esto pasa en las playas de Tarifa qué hubiera ocurrido?. Por qué no está operativo el servicio de socorristas en nuestras playas?. Si pasará algo que ojalá no pase nada, de quién sería la responsabilidad?. Hay que esperar a que pase una desgracia para que se active el servicio de socorristas en nuestras playas?.»
Un problema anunciado desde hace más de un año
Lo que más indignación genera es que no se trata de una situación imprevista. La llegada del verano tiene fecha fija en el calendario y la necesidad de disponer de socorristas es conocida con muchos meses de antelación. No hablamos de un temporal inesperado ni de una emergencia sobrevenida, sino de un servicio esencial cuya planificación debería estar cerrada con suficiente margen.
Seguridad, no un servicio secundario
El socorrismo no es un complemento turístico, sino un servicio directamente relacionado con la protección de la vida humana. Una intervención rápida puede marcar la diferencia entre un rescate con final feliz y una tragedia. Por ello, cada día que las playas permanecen sin vigilancia supone un riesgo que muchos consideran innecesario y perfectamente evitable mediante una adecuada gestión administrativa.
La pregunta que plantean numerosos vecinos es clara: si durante este periodo se produjera un ahogamiento o una emergencia grave, ¿quién asumiría la responsabilidad de que el servicio aún no estuviera operativo? Es una cuestión que trasciende el debate político y entra de lleno en la gestión de la seguridad pública.
Una imagen que nadie quiere ver
Resulta inevitable plantearse otro escenario: ¿qué ocurriría si una tragedia sucediera en una playa de Tarifa en pleno verano y trascendiera que no había socorristas por un retraso en la gestión municipal?
Los titulares nacionales serían demoledores y el daño para la imagen del municipio sería enorme. Pero, sobre todo, sería una situación irreparable si detrás hubiera una vida perdida.
Porque cuando hablamos de socorrismo no hablamos únicamente de organización o de plazos administrativos. Hablamos de prevenir tragedias. Y precisamente por eso resulta difícil encontrar una explicación razonable a que, un año más, Tarifa afronte el inicio del verano sin un servicio que debería estar garantizado desde el primer día de máxima afluencia de bañistas.A preguntas de la oposición en Pleno el delegado de playas Nacho Trujillo afirmó «todo va bien, el servicio de playa estará listo».
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