Hace apenas dos meses tuve la oportunidad no solo de conocer, sino de compartir una jornada en el campo con el protagonista de esta historia. Rodeado de familiares y amigos, encontré a una persona querida, generosa y hospitalaria. De esas que aquí definimos rápido y sin matices: “mu buena gente”.
Por eso cuesta aún más comprender lo ocurrido.
Lo que hizo es injustificable. Amenazar con prender fuego a la Oficina Técnica del Ayuntamiento de Tarifa no tiene defensa posible y debe condenarse sin matices. Pero precisamente porque es tan grave, obliga también a hacerse una pregunta incómoda: ¿Qué nivel de desesperación lleva a una persona corriente a explotar así?
Y aquí aparece una realidad que en Tarifa ya no admite maquillaje. La situación de la Oficina Técnica no es una leyenda negra ni una exageración interesada. Es una experiencia compartida desde hace años por vecinos, autónomos, empresarios e inversores. Expedientes eternos, licencias bloqueadas, silencio administrativo y una sensación cada vez más extendida de arbitrariedad: rapidez para unos, obstáculos infinitos para otros.
Ese desgaste constante termina destruyendo proyectos, ahorros, ilusiones y oportunidades de vida.
Tarifa tiene un problema estructural de gestión pública y seguir negándolo ya no es serio. No hablamos de percepciones abstractas, hablamos de hechos visibles. Sólo hablando de «urbanismo» y actualidad, se «encierran» a vecinos sin servicos básicos en La Chanca, no se dan explicaciones por condonar 4,3 millones de euros a una promotora (tras sentencia del juez) o se tiran las insntalaciones de AFITA con falsas promesas y sin sentido…nada pasa en ese solar.
Todo eso forma parte de la misma enfermedad: la dejación de funciones.
Y conviene decir algo importante: exigir responsabilidades políticas no significa justificar comportamientos intolerables. Son dos cosas distintas. Una amenaza no puede defenderse, pero una administración tampoco puede desentenderse del clima de frustración que genera cuando durante años no resuelve los problemas esenciales de su pueblo.
Porque gobernar no es ocupar un cargo. Gobernar es gestionar.
Es entender que detrás de cada licencia retrasada hay una familia esperando abrir un negocio, un autónomo pagando alquileres sin poder trabajar, un padre intentando sacar adelante un bar para dar de comer a sus hijos. Ahí no puede haber abandono, indiferencia ni burocracia infinita.
Cuando un gobierno deja de hacer lo que tiene que hacer, el daño no siempre aparece en titulares. A veces aparece en forma de desesperación silenciosa. Y otras veces, desgraciadamente, explota de la peor manera.
Y entonces ya es demasiado tarde para mirar hacia otro lado. Foto: Así quedo la Oficina Técnica tras el incidente. Fuente redes Radio Televisión Tarifa




Un comentario
Querido Tarifa…
Os pregunto…
Y si familiares, amigos, conocidos y tod@s lo que están cansados y hartos del funcionamiento del departamento tecnico de Tarifa, se personaran también en apoyo a este hombre que según Alberto López en un texto califica de “mu buena gente”, habría sitio suficiente en el Juzgado?
Y si en cambio de pensar en mas seguridad para el ayuntamiento de Tarifa, empiezan a pensar en mejorar los servicios* de tarifa y la atención a su ciudadanía??? – y si lo hicieran solamente medio bien – haría falta aun mas seguridad????
Y si después de la investigación que el ayuntamiento quiere hacer, una investigación para esclarecer que es lo que motivó el ataque, (sabiendo que el departamento técnico no funciona), de verdad tomarían riendas y actuarían**?
Es surrealista y por supuesto, que no es justificable, lo que ha hecho este hombre, pero no nos equivoquemos, es aun mas surrealista la situación en que se esta quedando nuestra Ciudad de Tarifa.
Escribo este texto porque apoyo a este hombre “buena gente”, (no por sus actos, si no por el fondo de su frustración que le ha llevado al acto en sí). Por supuesto condeno cualquier forma de violencia, agresividad y ataque, evidentemente no son las formas.
Tengo la esperanza que este incidente lleve al ayuntamiento a buscar soluciones democráticos pero sobre todo soluciones tangibles, transparentes, eficaces y de verdad por y para la ciudad y ciudadanía de Tarifa.