La Calzada tarifeña vivió una noche mágica con el pregón de Jesús Franco Guerrero, un joven que no solo ha crecido con el Carnaval de Tarifa, sino que lo lleva tatuado en el alma. Hijo del espíritu carnavalero nacido en la Tarifa de los años 80, Franco Guerrero ofreció un recorrido íntimo y emocionante por su vida, marcada desde la infancia por la música, las agrupaciones y el legado de quienes sembraron esta fiesta en la ciudad.
Antes de que este arlequín “disparatado” tomara el escenario, el técnico municipal de Festejos abrió el acto pidiendo permiso al cielo y recordando al siempre presente Rafael Garrido Pérez, arrancando los primeros aplausos de la noche.
Un viaje a la infancia y a los mitos del carnaval
El pregón fue un viaje por los años más relevantes de su niñez: la familia, los “mitos” del carnaval tarifeño y aquellas primeras incursiones en agrupaciones donde, ya fuera como caja o guitarra, Jesús siempre encontraba su lugar. Bebió de la experiencia de sus predecesores hasta forjar un estilo propio que hoy conquista las calles con un carnaval actual, vivo y auténtico.
Su formación en Cádiz amplió horizontes. Participó en agrupaciones de la capital, aunque siempre restando importancia al brillo del concurso. Su mirada estaba puesta en casa. Cada año regresaba a Tarifa con algo nuevo aprendido, dispuesto a enriquecer su tierra.
En su discurso defendió con orgullo la singularidad del carnaval tarifeño, al que otorgó un lugar propio y distinto al resto. Chirigotero o comparsista, amante incansable de la música, suma ya 27 agrupaciones —casi una treintena en apenas dieciocho años de trayectoria— demostrando una capacidad admirable para compaginar proyectos y escenarios.
Música, familia y emoción
El eje central del pregón fue la música, arropado por componentes de agrupaciones muy variadas que simbolizan esa comunidad que vive prácticamente todo el año esperando estas fiestas.
Hubo momentos especialmente emotivos. Palabras llenas de amor para su madre, María Guerrero, quien hace diez años se encontraba en el mismo escenario recibiendo su banda de Diosa de los Carnavales. También dedicó sentidas palabras a su pareja, Andrea García, compañera incondicional en esta aventura festiva y creativa.
El fantasioso tipo que lució sobre el escenario —mitad arlequín, mitad músico medieval— fue obra del diseñador tarifeño Nacho Blanco Peralta, quien supo plasmar la versatilidad, la ironía y la inquietud creativa del músico carnavalero.
Reconocimientos y orgullo colectivo
La noche también estuvo marcada por los reconocimientos. El alcalde defendió con convicción que “tenemos el mejor carnaval de la provincia”, tras recibir al Dios Momo y la Diosa de este año.
La concejala de Festejos, Mercedes Triviño, junto al primer edil, entregó al pregonero una estatuilla creada por el artista tarifeño Juanfri Herrera, agradeciendo además la enorme implicación ciudadana en estas celebraciones.
Fueron nombrados oficialmente Juan Cádiz como Dios Momo y María José Parras como Diosa del Carnaval, títulos que ambos lucen tras años fomentando esta tradición popular y cultural.
La madre del pregonero recibió un ramo de flores, y Andrea García subió también al escenario en medio de la emoción compartida.
Un final como manda el carnaval
Jesús Franco Guerrero cerró su día más mágico como mejor sabe hacerlo: cantando. Cantando para agradecer, para honrar a quienes estuvieron antes, para celebrar a los que están y para seguir construyendo un carnaval que no es solo fiesta, sino identidad.
FELIZ CARNAVAL DE TARIFA 2026


