Hay fotografías que son mucho más que una imagen. Son una puerta abierta a la memoria de todo un pueblo. Esta, publicada en el grupo Gente de Tarifa por Pepe Jiménez, nos devuelve a aquella Tarifa de la infancia, de los colegios y de unos compañeros que, décadas después, vuelven a encontrarse gracias a los recuerdos. Es la foto del día…de hace muuuuchos años.
Todo apunta a que la imagen corresponde al patio del colegio de La Ranita, aunque lo verdaderamente especial está en lo que ha despertado entre quienes reconocen sus rostros. J. J. Slopez recuerda a sus compañeros de Primaria en el Cervantes, identifica a Aníbal y al Momo, sobre los que apoyaba las manos, y evoca con cariño a sus maestros, entre ellos don José Jiménez Font, don Luis Rengifo y don Rafael. Son recuerdos de una etapa que define como una de las más felices de su vida.
También hay espacio para el reconocimiento. Mluz Alarcón de Castro recuerda a su tío Pepe como un excelente maestro, de aquellos que enseñaron a leer y escribir a generaciones de tarifeños.
El propio Pepe Jiménez aporta otro dato que conecta la imagen con el presente: el lugar que aparece en la fotografía alberga hoy el Archivo Histórico Municipal Jesús Terán Gil y la Biblioteca Pública Municipal Mercedes Gaibrois, en la plaza de Santa María.
Y entonces empiezan a aparecer más nombres, más caras reconocidas y más historias. Rosario Rodríguez Serrano identifica a Juan Vaca, recuerda a quien fuera su vecino y trata de poner nombre a otros compañeros que el tiempo ha ido difuminando en la memoria.
Eso es lo bonito de esta fotografía: que no termina en quienes aparecen en ella. Continúa en cada comentario, en cada nombre recuperado, en cada anécdota y en cada sonrisa de quien vuelve por un instante a aquellos años.
Porque la memoria de Tarifa no está únicamente en sus calles, sus edificios o sus archivos. También vive en sus gentes, en las aulas que compartieron y en esas fotografías capaces de reunir, muchos años después, a quienes un día fueron simplemente niños.
Y quizá ese sea el verdadero valor de esta imagen: recordarnos que, aunque el tiempo pase y los lugares cambien, hay recuerdos que siguen perteneciendo a todos.



