Ser destino gastronómico tiene sus secretos….Un estudio científico identifica las temperaturas que acompañan a los atunes durante sus desplazamientos y sitúa las aguas del Estrecho y el golfo de Cádiz como enclaves fundamentales para comprender sus migraciones.
El paso del atún rojo por las aguas de Tarifa y el Estrecho de Gibraltar responde a unas condiciones ambientales que la ciencia empieza a conocer con mayor precisión. La temperatura del mar es uno de los factores que condicionan los desplazamientos de esta especie entre el océano Atlántico y el Mediterráneo, según una nueva investigación científica que ha identificado los rangos térmicos asociados a sus rutas migratorias.
El estudio, publicado en la revista Fisheries Oceanography y liderado por el Centro Oceanográfico de Baleares del Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC), pone el foco en dos espacios fundamentales para estos movimientos: el Estrecho de Gibraltar y el golfo de Cádiz. Dos territorios especialmente relevantes para Tarifa, situada junto al corredor natural que conecta ambos mares.
La investigación ha determinado que los atunes rojos que entran en el Mediterráneo lo hacen en aguas con temperaturas de entre 17,4 y 19,3 grados, mientras que los ejemplares que realizan el recorrido inverso, abandonando el Mediterráneo para regresar al Atlántico, se desplazan en temperaturas de entre 18,4 y 22 grados.
Estos datos permiten comprender mejor las condiciones que acompañan a uno de los grandes movimientos migratorios del medio marino y aportan nuevas herramientas para estudiar el comportamiento de una especie estrechamente vinculada a la historia pesquera y gastronómica de Tarifa.
Trece años de datos para estudiar sus desplazamientos
Para desarrollar el trabajo, los investigadores han combinado información de marcas electrónicas implantadas en ejemplares de atún rojo con registros satelitales de la temperatura superficial del mar.
A partir de estos datos han creado un índice de adecuación térmica que permite identificar los lugares y periodos en los que las condiciones del agua son compatibles con las observadas durante las migraciones.
La herramienta se ha aplicado a trece años de registros de temperatura superficial, permitiendo analizar cómo cambian las condiciones de los corredores migratorios tanto en el espacio como a lo largo del tiempo.
El calentamiento del mar, un factor a vigilar
Los resultados tienen también implicaciones para la conservación del atún rojo y para las actividades pesqueras tradicionales. Los cambios en la temperatura del agua pueden modificar la distribución temporal y geográfica de los ejemplares y, por tanto, influir en sus posibilidades de captura.
Esta cuestión resulta especialmente importante para sistemas de pesca tradicionales como las almadrabas, cuyo funcionamiento depende precisamente del paso migratorio del atún rojo.
El investigador Enrique Sánchez-Fabrés, primer autor del trabajo, destaca que comprender la influencia de las condiciones ambientales en estos desplazamientos resulta fundamental tanto para la conservación de la especie como para la gestión pesquera.
Para Tarifa, donde el atún rojo forma parte de su identidad marinera, su cultura y su oferta gastronómica, conocer mejor lo que sucede bajo las aguas del Estrecho supone también avanzar en el conocimiento de un recurso natural que conecta directamente al municipio con uno de los grandes corredores migratorios del Atlántico y el Mediterráneo.



