La Federación de Madres, Padres y Familiares del Alumnado de Tarifa (FAMPA) ha decidido dar un paso más ante lo que califica como una situación “insostenible” en la educación pública del municipio. Cansadas del silencio de la Delegación Territorial de Educación en Cádiz, las AMPAS han elevado formalmente sus demandas a la consejera de Educación, Mª Carmen Castillo, y a las direcciones generales competentes. Foto concentracion Ampas Tarifa
El movimiento llega tras meses —y ya años— de promesas incumplidas. En junio de 2025, la entonces delegada territorial, Isabel Paredes, se comprometió a hacer seguimiento de las demandas educativas planteadas por las familias y a mantener una reunión en octubre de ese mismo año. Sin embargo, su dimisión dejó ese compromiso en papel mojado. Desde entonces, denuncian las AMPAS, no ha habido respuestas ni avances reales.
Lejos de mejorar, la situación ha empeorado. La falta de recursos humanos es, según la Federación, alarmante. Para un total de 2.516 alumnos en centros públicos, Tarifa cuenta con un solo orientador para atender a tres colegios y una escuela infantil, lo que supone una ratio de 1:1176. En zonas como Facinas y la campiña, la atención es aún más precaria: un único día cada dos semanas. En conjunto, la ratio municipal se sitúa en 1:1284 en infantil y primaria, muy lejos del estándar de 1:250 recomendado por organismos como la UNESCO.
A esta carencia se suma el recorte en atención especializada. Los recursos de Pedagogía Terapéutica (PT), PTiS y Audición y Lenguaje (AL) no solo no se han reforzado, sino que han disminuido, afectando directamente al alumnado con necesidades específicas.
Las deficiencias no terminan ahí. Los problemas de infraestructuras siguen sin resolverse. El aulario de infantil del CEIP Nuestra Señora de la Luz permanece desalojado desde noviembre de 2025 por problemas estructurales en el techo, sin fecha clara de solución. Las obras de accesibilidad, previstas para cinco meses, se alargan indefinidamente, alterando el normal desarrollo de las clases. Mientras tanto, la ampliación del aula de Bolonia continúa estancada, con alumnado aún en módulos prefabricados.
Especialmente grave es, según la Federación, la situación de la Escuela Infantil Virgen de la Luz, donde el malestar de las profesionales ha derivado en una huelga laboral. Las familias, alarmadas, han reclamado más recursos humanos y materiales para garantizar una educación digna a los menores. Aunque recientemente se ha producido una reunión en Cádiz, denuncian que no existe ningún compromiso firme “por escrito” de cara al próximo curso. De nuevo, aseguran, se les pide un “voto de confianza”.
Desde FAMPA Tarifa advierten que la paciencia se ha agotado. Si continúa el “silencio administrativo” por parte de la administración educativa, no descartan retomar movilizaciones como las ya protagonizadas a finales del curso pasado.
La comunidad educativa de Tarifa alza la voz. Y esta vez, avisan, no piensan quedarse esperando.




