La colaboración, impulsada por Mercadona, permite entregar diariamente a Cáritas Tarifa productos en buen estado próximos a su fecha de caducidad y plantea un doble objetivo: combatir la necesidad alimentaria y evitar el desperdicio
Hay una manera especialmente directa de luchar contra la necesidad: dar comida a quien la necesita.
Con esa premisa funciona en Tarifa el acuerdo de colaboración entre Mercadona y Cáritas, una iniciativa que parte de la propia empresa y que permite que, cada día, alimentos en buen estado pero próximos a su fecha de caducidad puedan tener un destino útil: las familias y personas atendidas por Cáritas Tarifa.
Se trata de una colaboración que responde a una realidad sencilla. Hay productos que, por su proximidad a la fecha de caducidad, ya no pueden permanecer en los circuitos habituales de venta, pero que siguen siendo aptos para su consumo. Gracias a este acuerdo, esos alimentos no terminan convertidos en residuos y pasan a formar parte de la ayuda que Cáritas presta a vecinos de Tarifa que atraviesan dificultades.

El resultado es doble: se aprovecha un alimento que todavía tiene valor y se convierte directamente en ayuda para quien la necesita.
Una ayuda que llega donde tiene que llegar Para Cáritas Tarifa, el valor de esta colaboración está precisamente en su capacidad para abordar la necesidad desde lo más básico.
No se trata únicamente de recaudar fondos o de articular una ayuda económica. Se trata de conseguir que las familias puedan disponer de alimentos.
Cada día, los productos son recogidos y gestionados por Cáritas, que afronta con ello un importante desafío logístico para garantizar que esta aportación pueda llegar de manera adecuada a las personas atendidas.
La organización quiere expresar su más profundo agradecimiento a Mercadona por haber impulsado esta vía de colaboración y por mantener una iniciativa que tiene una repercusión directa sobre la realidad de muchas familias de Tarifa.
Para Cáritas, este tipo de acuerdos representan una forma especialmente eficaz de colaboración social: los recursos ya existen, los alimentos pueden aprovecharse y la necesidad también existe. El trabajo consiste en conectar esos tres puntos.
Del posible desperdicio a la ayuda social La colaboración permite además afrontar dos problemas al mismo tiempo.
Por un lado, contribuye a reducir el desperdicio de alimentos aprovechando productos que se encuentran próximos a su fecha de caducidad pero que mantienen sus condiciones de consumo.
Por otro, esos mismos productos se incorporan a la atención que Cáritas desarrolla con las familias que necesitan apoyo.
Es una cadena sencilla, pero requiere organización diaria: selección, recogida, transporte, gestión y distribución. Un trabajo que Cáritas asume para que los alimentos puedan llegar a su destino en las mejores condiciones.
Por eso, detrás de cada entrega hay también un esfuerzo que no siempre resulta visible.
Cáritas Tarifa considera que esta colaboración tiene un valor especial porque permite intervenir directamente sobre una de las necesidades más básicas de cualquier familia: la alimentación.
Cuando una familia necesita ayuda, conseguir que tenga alimentos disponibles no es una solución secundaria. Es atender de forma inmediata una necesidad fundamental.
Por eso Cáritas quiere poner en valor la iniciativa de Mercadona y agradecer especialmente que la propuesta partiera de la propia empresa. La colaboración demuestra que la responsabilidad social puede traducirse en mecanismos concretos, sostenidos y útiles.
En este caso, el objetivo no necesita demasiadas palabras: que alimentos que todavía pueden consumirse no se desperdicien y que lleguen a las familias de Tarifa que los necesitan.
Ese es el verdadero sentido de la colaboración entre Mercadona y Cáritas Tarifa: convertir cada día un recurso que podría perderse en una ayuda que llega directamente a las personas.



