La Federación de Asociaciones de Empresarios de Tarifa ha expresado su profundo malestar ante la situación generada en la carretera N-340 tras el socavón provocado por las recientes lluvias, que ha obligado a implantar un sistema de paso alternativo regulado mediante semáforos.
Según la organización, el actual sistema automático asigna el mismo tiempo de paso a ambos sentidos de circulación sin atender a la demanda real del tráfico. Esta circunstancia está provocando importantes desequilibrios: mientras el flujo en dirección Tarifa–Algeciras es reducido, el sentido contrario, Algeciras–Tarifa, registra largas retenciones que se extienden desde la zona de Pelayo.
La Federación advierte de que esta situación está generando perjuicios significativos para trabajadores, empresas, transportistas y visitantes, especialmente en un periodo de alta movilidad como la Semana Santa, cuando se espera una afluencia masiva de visitantes a la localidad.
Ante este escenario, los empresarios consideran imprescindible sustituir el sistema automatizado por la presencia de operarios permanentes que regulen el tráfico en función del volumen real de vehículos en cada momento. Asimismo, critican la falta de previsión y la “preocupante desatención” por parte de las autoridades competentes, recordando que ya habían solicitado a la Subdelegación del Gobierno la adopción de medidas preventivas.
Finalmente, la Federación exige la aplicación inmediata de soluciones que permitan restablecer una circulación fluida y adaptada a la realidad del tráfico, con el objetivo de reducir el impacto económico y social que esta situación está provocando en el municipio.




Un comentario
Ayer viví una situación que, sinceramente, es de vergüenza. Venía desde Algeciras dirección Tarifa y, nada más llegar a Pelayo, ya empezaba la cola. Desde ese punto hasta mi pueblo tardé una hora y veinte minutos para un trayecto que, en condiciones normales, no debería llevar ni la mitad.
Esto no es algo puntual, es un problema que se repite constantemente y que sufrimos todos los que vivimos en la zona. Da la sensación de que, como aquí no vive ningún ministro ni hay grandes intereses políticos, seguimos olvidados. No tenemos grandes infraestructuras como una M-40 ni pedimos algo tan desproporcionado. Con algo tan básico como arreglar los baches, mejorar el firme y ampliar ciertos tramos de la carretera, el problema se aliviaría muchísimo.
Lo más indignante es ver cómo, cuando sí hay interés económico o proyectos concretos —como la instalación de molinos o determinadas actuaciones puntuales—, la carretera se mejora, se amplía y se acondiciona sin problema. Ahí sí aparecen los recursos y la rapidez. Pero para el uso diario de los vecinos, para quienes dependemos de esta vía todos los días, no hay soluciones reales.
Estamos hablando de seguridad, de tiempo de vida perdido, de calidad de vida. No es normal que hacer unos pocos kilómetros se convierta en una odisea. No es justo que siempre seamos los mismos los que paguemos las consecuencias de la falta de inversión y planificación.
Ya está bien. Esta situación es insostenible y necesita una solución urgente.