La organización ecologista Verdemar presenta cerca de un centenar de páginas de alegaciones al plan hidrológico andaluz y advierte de que el aumento previsto del consumo amenaza la sostenibilidad de la comarca
El futuro del agua en el Campo de Gibraltar preocupa a Verdemar Ecologistas en Acción. La organización ha presentado un documento de cerca de cien páginas de alegaciones al Esquema Provisional de Temas Importantes (EPTI) de la Demarcación Hidrográfica de las Cuencas Mediterráneas Andaluzas 2028-2033, en el que alerta del riesgo de que la comarca entre en una situación de colapso hídrico si no se modifica la planificación prevista.
Los ecologistas sostienen que, aunque este año hidrológico los embalses de Guadarranque y Charco Redondo han alcanzado el 100 % de su capacidad, el consumo de agua sigue siendo muy elevado y las previsiones contemplan un incremento de la demanda que consideran incompatible con los recursos disponibles y con los efectos del cambio climático.
Actualmente, el Campo de Gibraltar abastece a unos 300.000 habitantes, además de suministrar agua a la industria pesada y al sector agrícola. Según Verdemar, el consumo anual ronda los 50 hectómetros cúbicos, de los que aproximadamente la mitad corresponde a la actividad industrial.
La organización advierte de que la llegada de nuevas industrias vinculadas al hidrógeno verde, plantas de amoniaco verde o centros logísticos podría aumentar aún más la presión sobre unos recursos hídricos que, según recuerdan, serán cada vez más limitados.
Radiografía de los ríos de la comarca
Las alegaciones realizan un análisis detallado del estado de los principales cauces del Campo de Gibraltar y su entorno, entre ellos los ríos Guadiaro, Genal, Hozgarganta, Palmones y Guadarranque.
En el caso del Guadiaro, Verdemar denuncia la desaparición del caudal ecológico durante los periodos de sequía debido a la elevada extracción de agua para regadíos, especialmente por el crecimiento de los cultivos intensivos de aguacate. También alerta del deterioro de infraestructuras de riego, la intrusión de agua salada en su tramo final y la ocupación ilegal del dominio público hidráulico.
Respecto al Palmones, la organización sostiene que las presas de Charco Redondo y Celupal han alterado la dinámica natural del río, reduciendo el aporte de sedimentos hacia las playas de la Bahía de Algeciras y agravando la regresión del litoral. Además, critica la ocupación de zonas inundables y cuestiona la ubicación de la futura Zona de Actividades Logísticas de El Fresno por el riesgo de inundaciones.
En cuanto al Guadarranque, Verdemar denuncia décadas de contaminación industrial, la degradación del bosque de ribera y la presión creciente sobre los recursos hídricos. También rechaza el proyecto de encauzamiento previsto en la Estación de San Roque al considerar que podría aumentar la erosión y el riesgo de inundaciones.
Asimismo, la organización señala que la barrera antinarcotráfico instalada en la desembocadura del Guadarranque actúa como un «efecto castor», reteniendo troncos, cañas y sedimentos durante las crecidas y reduciendo la capacidad de desagüe del río, lo que incrementaría el riesgo de inundaciones en Guadarranque, Taraguilla y la Estación de San Roque.
Recuperar los estuarios y proteger el litoral
Entre las principales propuestas figura la restauración integral del arroyo de la Madrevieja y la recuperación de los estuarios de los ríos Guadarranque y Palmones para favorecer el aporte natural de sedimentos hacia las playas de Guadarranque, Palmones y El Rinconcillo.
Verdemar considera que la pérdida progresiva de arena en la Bahía de Algeciras está directamente relacionada con las ampliaciones portuarias, las infraestructuras hidráulicas y la alteración del transporte natural de sedimentos.
Como ejemplo de esta regresión costera, recuerda que antiguas construcciones militares levantadas en los años cuarenta, que originalmente se encontraban a cientos de metros del mar, están siendo alcanzadas y destruidas por el avance de la línea de costa.
Adaptar la planificación al cambio climático
La organización subraya que el propio documento de planificación hidrológica reconoce un escenario de fuerte reducción de las precipitaciones, menor recarga de acuíferos, sequías más frecuentes, mayor intrusión salina y un importante deterioro de los ecosistemas fluviales durante las próximas décadas.
Por ello, reclama que cualquier nueva planificación del agua se adapte a la disponibilidad real de los recursos y que no se autoricen nuevos proyectos de elevado consumo hídrico hasta que se impulsen medidas como la reutilización de aguas depuradas, el control de las extracciones ilegales, la modernización de los regadíos y la recuperación de los caudales ecológicos.
Para Verdemar, estas alegaciones representan una hoja de ruta para proteger los ríos, acuíferos, estuarios y el litoral del Campo de Gibraltar frente a los efectos del cambio climático y garantizar una gestión más sostenible del agua en la próxima década.



